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«La jura del príncipe Baltasar Carlos: exaltación y propaganda política en La banda y la flor de Pedro Calderón de la Barca»

«La jura del príncipe Baltasar Carlos: exaltación y propaganda política en La banda y la flor de Pedro Calderón de la Barca»

Jéssica Castro Rivas

GRISO-Universidad de Navarra
Universidad de Chile

El siglo XVII español presenta varios cambios y reajustes que llevan a la monarquía a un estado de depresión y crisis que lo impulsa a buscar diferentes modos de solución. En ese contexto de reforma y transformación, se hace imprescindible un programa de innovaciones que involucren a los ámbitos políticos y económicos del Estado. Dicho plan de medidas fue realizado por el conde-duque de Olivares, quien tuvo como objetivo el aumento del poder monárquico y la unión de los reinos y ciudades españoles.

   En este escenario se produce la jura del príncipe Baltasar Carlos de Austria, celebrada el 7 de marzo de 1632 en el monasterio de San Jerónimo, la cual se revela como un medio eficaz de obtención de garantías y soluciones a los diversos problemas a los que se enfrentaban en ese momento, pues, de cierto modo, funcionó como la coartada perfecta para la convocación de las Cortes, que desde ahí procedieron con plenos poderes, sin necesidad de acudir a las respectivas ciudades para ratificar las decisiones que ya habían sido tomadas en esa instancia. Así, el juramento de fidelidad de los súbditos de la corona fue una de las medidas tomadas por el conde-duque para llevar a cabo una selecta propaganda política al servicio de los ideales monárquicos. Este acontecimiento impulsó la creación e impresión de algunas relaciones que narraban de manera pormenorizada la asunción del heredero, entre ellas se destacan la de Juan Gómez de Mora, trazador y maestro mayor de las obras reales y la escrita por don Antonio Hurtado de Mendoza secretario de la cámara del rey y de la inquisición.

Como consecuencia de esta línea histórica impulsada por las relaciones, la jura del príncipe dio lugar a una serie de manifestaciones literarias, tales como el poema «Jura de el Serenísimo Príncipe don Baltasar Carlos» de Francisco de Quevedo, el auto sacramental «La jura del príncipe» de Mira de Amescua, y la relación en verso de Pedro Calderón de la Barca, insertada en la primera jornada de su comedia La banda y la flor. Dichas obras también participan del carácter propagandístico atribuido al acto de la jura, son, por lo tanto, manifestaciones artísticas al servicio de las aspiraciones de la corona. De este modo, es posible sostener que la jura del príncipe Baltasar Carlos actúo como medio de exaltación y propaganda política de la monarquía española, justamente en ese difícil momento que estaban viviendo.

El artículo completo aparecerá publicado próximamente.

 
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Publicado por en febrero 22, 2012 en Uncategorized

 

El Quijote en Chile

El Quijote en Chile: el caso de los MicroQuijotes (2005) de Juan Armando Epple

Jéssica Castro Rivas

Dentro de la historia literaria hispanoamericana Cervantes ocupa un lugar de privilegio desde el momento en que sus obras llegaron a América en el siglo XVII. El estudio de su influencia se encuentra diseminado por la mayoría de las naciones americanas, entre las que Chile ocupa un importante espacio.

Uno de los primeros cervantistas que se ocupó del influjo de Cervantes en Chile fue José Toribio Medina, quien en su texto de 1923, Cervantes en las letras chilenas, realiza una completa revisión del estado de la cuestión, indicando el retraso con que El Quijote habría ingresado en el país debido principalmente a la diferencia cultural entre Chile y las cortes virreinales de Perú y México. Sin embargo, con el paso del tiempo esta diferencia fue disminuyendo, multiplicándose las obras cervantistas propiamente chilenas, ya sea las de inspiración directa de Cervantes (como es el caso de Antonio Espiñeira, Juan Rafael Allende, José Luis Fermandois, Egidio Poblete, Augusto D´Halmar, entre otros); o estudios críticos y de recopilación de lo hecho en las letras chilenas en relación a Cervantes (se destaca lo realizado por Leonardo Eliz, Juan Uribe-Echevarría, Maurice W. Sullivan, Roque Esteban Scarpa, etc.).

Las recreaciones cervantinas, en especial las quijotescas, no han dejado de sucederse a través del tiempo, mostrando diferentes perspectivas y funciones. Así lo demuestra la reciente antología de microcuentos, preparada por el destacado académico chileno Juan Armando Epple y publicada en el año 2005. Estos pequeños textos han sido realizados por escritores, en su mayoría, latinoamericanos, quienes tomando como base al Quijote de Cervantes han introducido su personal visión sobre algunos temas colindantes al texto, tales como la introducción de personajes secundarios que actúan ahora como protagónicos, entrega de versiones diferentes de la realidad, reivindicación de Cide Hamete como autor de la obra, importancia de tres figuras femeninas: Aldonza Lorenzo, Dulcinea y Teresa Panza, preponderancia de una lectura idealista del texto, entre otros.

El objetivo de este trabajo es estudiar esta antología que cuenta con la participación de distinguidos cuentistas chilenos como Andrés Gallardo, Pía Barros, Jorge Etcheverry, Juan Armando Epple, Diego Muñoz Valenzuela, Luis Correa-Díaz, Lilian Elphick y Lina Meruane. Todos ellos se adentran en el maravilloso mundo quijotesco extrayendo de él visiones que se ven plasmadas en sus diferentes cuentos formando un cosmos unido y a la vez discrepante, que se distingue por la presentación de aspectos que reflejan la identidad chilena mediante el uso de un lenguaje coloquial y personajes propios del ámbito rural.

Este artículo apareció recientemente en:

Visiones y Revisiones cervantinas. Actas selectas del VII Congreso Internacional de la Asociación de Cervantistas, Madrid, Ediciones del Centro de Estudios Cervantinos, Edición On-line. CD-ROM (ISBN: 978-84-96408-89-0).

Puedes mirar el artículo completo  en:

El Quijote en Chile

 
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Publicado por en febrero 21, 2012 en Uncategorized