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Don Juan de Gonzalo Torrente Ballester: reelaboración de los orígenes

26 Abr

 

Hace algún tiempo (bastante ya, debo confesarlo) publiqué en la Revista Chilena de Literatura un artículo en el que daba a conocer una parte de mi investigación de máster acerca de la novela de Gonzalo Torrente Ballester, Don Juan. La obra publicada en 1963 se vincula de manera directa con El Burlador de Sevilla de Tirso de Molina.

Desde su nacimiento, don Juan ha sido sometido a diversas visiones e interpretaciones, lo cual ha traído consigo la bifurcación de su naturaleza. Por un lado, nos encontramos con aquellos que han tomado como modelo la versión entregada por Tirso de Molina en su inmortal obra El Burlador de Sevilla y Convidado de piedra, incorporando en sus creaciones el elemento sobrenatural y religioso que subyace en la obra. Por otra parte, existe el camino inverso, caracterizado por aquellos que han sustituido tal elemento religioso o, en el caso de haber sido conservado, han aportado nuevas facetas que definen a don Juan.

La importancia de este personaje lo ha llevado a ser objeto de múltiples recreaciones y transformaciones a través del tiempo. De esta manera se puede apreciar como don Juan fue intelectualizado en Francia a través de la intervención de Molière en Don Juan ou festin de Pierre; idealizado en Alemania por la obra compuesta en conjunto por Lorenzo da Ponte y Mozart, titulada Don Giovanni y, finalmente, sentimentalizado por Zorrilla en Don Juan Tenorio. Se convierte así en expresión del triunfo del amor, condición que le otorga su gran popularidad entre el público de todos los tiempos.

Don Juan, enamorado y redimido mediante el amor, deja de ser don Juan del mismo modo como han dejado de serlo una serie de sucedáneos del personaje, los que han sido representados como ancianos, padres de familia, arrepentidos, etc. La condición esencial del personaje se relaciona fundamentalmente con lo teológico: en el momento en que enfrenta a Dios posponiendo el arrepentimiento infinitamente, reconocemos en forma nítida a la figura de don Juan.

El Don Juan de Torrente Ballester surge como respuesta a esta y otras degradaciones que se han hecho en torno al personaje. El objetivo fundamental de la obra radica en explicitar las verdaderas razones de su donjuanismo. Estas razones se relacionan con la peculiar concepción que posee el autor sobre la cuestión teológica, específicamente con la disyuntiva entre libre albedrío y predestinación.

Puedes leer el artículo completo en: http://www.cyberhumanitatis.uchile.cl/index.php/RCL/article/viewArticle/1449/8773#af1

 

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Publicado por en abril 26, 2012 en Don Juan

 

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